viernes, 30 de abril de 2010

Hace semanas que tengo que afilar los cuchillos pero no tengo ni un minuto libre. Madrugar, correr, subir, bajar... volver a casa hecho harina. Desde que decidí dejar de trabajar no he parado y aunque a ratos da vértigo, lo tengo cada día más claro.

Entre medias improvisamos una ensalada de aguacate, mango, queso fresco y tomates secos. El mango estaba tan maduro que se deshizo un poco, pero el "invento" funcionó de maravilla. Una ensalada consistente y muy sabrosa.
Una noche de insomnio como esta decidí secar arroz para hacer un Kubak que es un arroz tostado que queda como una especie de Rice Krispies pero artesanos. Con mi maravilloso horno tardé horas en secarlo y lo dejé ahí para usarlo más adelante.
El arroz se seca después de cocido se puede freír en aceite muy caliente y así se consigue el arroz inflado. Queda muy crujiente y se puede mezclar con un montón de cosas.

El caso es que lo guardé y me fui a dormir. Y me olvidé por completo de mi arroz seco... pasaron semanas, hasta que una noche de cena improvisada me di cuenta que estaba en la nevera. Lo mezclé con nata, boletus secos y roquefort. Voila! una combinación perfecta de sabor intenso y textura agradable. Otro día lo probé con setas de cardo, shitakes y parmesano. No tenía la fuerza de los boletus, pero estaba igual de bueno.

Y por acá estamos. Cerrando cosas y esperando el inicio de una nueva etapa. Tengo miles de planes y alguna puerta entreabierta.

Parece que algún insigne miembro del Mercado de la Cebada nos ha encontrado en internet. Espero que sea discreto. ¡HOP!

Por cierto señora, entrecomillo invento por que es más que probable que la ensalada haya sido concebida por alguien más en algún rincón cercano. Nunca se sabe.

lunes, 12 de abril de 2010

Sigo por aquí.

En un alarde de sencillez me cené la otra noche una ensalada de rúcula un queso fresco buenísimo y un poco de hierbabuena. Su aceite, su vinagre y su sal. Parece poca cosa, pero el resultado sorprende.
Con un poco de atún que sobró en una cena, preparé un tartar clásico con un chorrito de tequila que desapareció de la mesa nada más servirlo.
Tengo por acá varios libros de cocina, un huevo de recetas, mil ideas y pocas oportunidades de ejecutarlas. Hace tiempo vi una receta de risotto con hinojos y vodka en un libro vegetariano y no había tenido oportunidad de probarlo. Aprovechando que el frutero tiene de todo, cogí dos hinojos hermosos y me puse manos a la obra. Bastante bueno el invento.
El mes pasado no pude con la tentación y me pasé por una de mis tiendas de cacharros favoritas. Una ruina para la visa que estoy disfrutando poco a poco. Una licuadora que promete hacer los mejores cócteles este verano, peladores, un abrelatas italiano, ralladores, y no sigo que me dan ganas de volver. Cuesta contenerse. Un puto desastre.

Entre otras cosas me hice con un artilugio para cocinar al vapor que funciona de maravilla. La urgencia y un vacío de ideas (espero que sea puntual) me impidieron improvisar y le metí como indica el librillo que lo acompaña unas brochetas de rape y bacon. No estaban mal. Regulares. Habrá que afinar. Así no vale.
Sigo buscando un carnicero bueno bonito y barato por le barrio. Lo de Jaume en Vila-Real es increible, esta semana santa ha ascendido a categoría de Jedi master, pero el cabrón esta muy lejos y por Madrid no encuentro lo que busco. Ya sé que están por ahí Raza Nostra, El puto Corté Inglés y demás sitios de postín pero no encuentro una carnicería en el barrio que de la talla. En cualquier caso el solomillo de buey que nos metimos entre pecho y espalda estaba bastante bueno. La plancha muy caliente, un poco de sal y a comer. Un puré de patata con algo de ralladura de limón hizo de guarnición.
Y por acá estoy. Sigo dando vueltas a todo y me sigue faltando tiempo. Resulta eterno tener que esperar tres o cinco días para poder cocinar algo nuevo, repetir algo, darle la vuelta a alguna vieja receta... así que cierro el chiringuito oficial para ver si soy capaz de dedicarme a esto a tiempo completo de manera digna y poder vivir de ello. De momento estaré en la posada. Ya veré donde meto la cabeza. El mes que viene me quedo en pelotas.

viernes, 2 de abril de 2010

SEMANA SANTA

Llegó Semana Santa y apareció por aquí el mexicano. Otra vez igual, otra vez a comprar de todo, otra vez a dejar la cocina hecha una mierda. Además han incorporado la moda española de ver cuanto partido pasen por la tele. Fútbol, baloncesto, petanca, lo que sea.

El primer día aparecieron aquí borrachos y por suerte no hicieron mucho ruido, parecía que esta vez sería diferente. Sin ruidos, sin basura, sin lo de siempre. Pero la cosa duró poco. Por la mañana a hacer caldos a pelar de todo y dejar la cocina hecha un Cristo.

Entre otros, salió de la cocina un arroz meloso con alcachofas muy primaveral... otro con berberechos y alguno más.

La barbacoa no dió mucho de si por el género, pero demostró ser el aglutinador de espíritus que tiene que ser.
Todo normal hasta que se fueron a ver a Jaime a su nueva carnicería y comenzó el monotema. Que bueno es Jaime, que socarrón, que buen género, y como curra ¿eh?, si es que tiene un oficio que no veas. Insoportables.

Y eso sin probar la carne, luego siguió la matraca con el dichoso Jaime. Frente a la tele un steak tartar como Dios manda y otra vez "que buena carne", "que buen género", "que buen..." "que buen" "que buen"
Más tarde la cosa se puso feísima. Cenaron unos solomillos de buey que por lo visto eran pura mantequilla. Vuelta y vuelta, sin nada; ni sal ni hostias. Y Jaime, más Jaime... una tortura.
Algo de pescado para cambiar de tema. Con verduritas, buen clima y mejor compañía.

Terminarón con un cordero que terminó en borrachera infame. No quedó como debía por no hacer caso pero estuvo a la altura. Más arroz y verduritas. Mucho vino y fotos desbarradas. Menos mal que todo acaba.
Corrió buen vino y mejor cava por casa.