Hay días que las paranoias me afectan más de lo normal. El otro día compré una lubina gordita con todo y anzuelo y me llegue a plantear que el anzuelo se lo había pueto el pescadero para darle un look más marino.
La preparé a la sal y engordamos de gusto comiéndola. Comimos tanto que tuve que dejar la guarnición para otro día.
De primero un arroz con guisantes y espárragos. ¿no sabes hacer otra cosa? Es que las temperaturas bajaron bruscamente y la crema fría de aguacate con gambas no pegaba ni con chicle.
De postre, helado y cerezas que etsan en temporada. Buenas y baratas... muy hermosas.
Buen vino y mejor compañía. Felicidad completa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario