martes, 14 de junio de 2011

Hoy me cogí el día libre y aproveche para hacer cochinillo.

Nos metimos medio gorrino entre 4, corrió el vino. Poco más. Leve aperitivo, ensalada verde para desengrasar y guarnición de patatas, ajos y cebollas asadas.
El pánico escénico me privó de disfrutarlo como Dios manda. Pasé la comida buscando defectos y posibles soluciones. Hay que perfeccionarlo, pero quedó buenísimo y no dejamos ni rastro en la bandeja que rebañamos con pan gallego.
Los cabrones que me acompañaron no me dieron oportunidad de probar ni los ajos asados ni la pierna. Menos mal que me suplieron en el servicio de limpieza de la cocina que quedó hecha una pena.
Habrá que repetir. Puta siesta, me dejó doblado. Es medianoche y el animalito sigue pidiendo agua.

1 comentario:

  1. Increible amigo!
    no deja de agradecer q dejaras la ingeniería por la cocina, lo único que lamento es que no se hicieran mas stas comidas.
    salute!

    ResponderEliminar